61 Versículos de la Biblia sobre condenar a los demás

Versículos de la Biblia sobre condenar a los demás

Bienvenidos queridos hermanos y amigos. En esta ocasión quiero compartir con ustedes 61 Versículos de la Biblia sobre condenar a los demás, un tema especial basado en la Palabra de Dios que puede ayudarte a encontrar inspiración, fortaleza y dirección espiritual para tu vida diaria.

Aquí encontrarás versículos bíblicos cuidadosamente seleccionados y relacionados con este tema, acompañados de un diseño visual agradable para que puedas leerlos con tranquilidad, reflexionar sobre ellos y compartirlos fácilmente con las personas que amas.

La Biblia siempre tiene un mensaje perfecto para cada situación de nuestra vida. Sin importar el momento que estés viviendo, deseo que estas palabras llenen tu corazón de paz, esperanza y confianza en Dios.

Ahora te invito a descubrir estos hermosos versículos bíblicos y permitir que Dios hable a tu corazón a través de Su Palabra. ¡Que el Señor bendiga abundantemente tu vida y tu familia!

“No juzguéis, para que no seáis juzgados”

— Mateo 7:1

“No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”

— Lucas 6:37

“Como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”

— Juan 8:7

“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano”

— Romanos 14:13

“Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez”

— Santiago 4:11

“Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios”

— 1 Corintios 4:5

“Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”

— Mateo 7:2

“Lla dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”

— Juan 8:11

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”

— Gálatas 6:1

“Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos”

— 2 Timoteo 4:14

“Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo”

— Tito 3:10

“Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente”

— 1 Pedro 2:23

“Si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes”

— Mateo 12:7

“Pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno”

— Marcos 3:29

“Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta”

— Santiago 5:9

“L que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová”

— Proverbios 17:15

“Scarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso Que obra en la insolencia de su presunción”

— Proverbios 21:24

“L que dijere al malo: Justo eres, Los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones”

— Proverbios 24:24

“Los que dejan la ley alaban a los impíos; Mas los que la guardan contenderán con ellos”

— Proverbios 28:4

“Dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace”

— Eclesiastés 3:17

“L alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él”

— Ezequiel 18:20

“No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo”

— Levítico 19:15

“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová”

— Levítico 19:18

“No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”

— Deuteronomio 16:19

“Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén”

— Deuteronomio 27:24

“Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia”

— Salmos 50:20

“Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso”

— Salmos 101:5

“L que encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que propaga calumnia es necio”

— Proverbios 10:18

“Tener respeto a la persona del impío, Para pervertir el derecho del justo, no es bueno”

— Proverbios 18:5

“L testigo falso no quedará sin castigo, Y el que habla mentiras no escapará”

— Proverbios 19:5

“No seas sin causa testigo contra tu prójimo, Y no lisonjees con tus labios”

— Proverbios 24:28

“Como fuente turbia y manantial corrompido, Es el justo que cae delante del impío”

— Proverbios 25:26

“Los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho”

— Isaías 5:23

“Los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad”

— Isaías 29:21

“Todos ellos son rebeldes, porfiados, andan chismeando; son bronce y hierro; todos ellos son corruptores”

— Jeremías 6:28

“Ngañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

— Jeremías 17:9

“Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote”

— Oseas 4:4

“La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; él me sacará a luz; veré su justicia”

— Miqueas 7:9

“Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies”

— Nahúm 1:3

“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”

— Mateo 15:19

“Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando”

— Mateo 23:13

“Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán”

— Mateo 24:10

“Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte”

— Marcos 14:64

“¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis”

— Lucas 11:52

“Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; estos recibirán mayor condenación”

— Lucas 20:47

“No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”

— Juan 7:24

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”

— Juan 8:44

“Dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?”

— Hechos 13:10

“Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres”

— Romanos 1:30

“Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo”

— Romanos 2:1

“Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?”

— 1 Corintios 5:12

“Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes”

— 2 Corintios 12:20

“Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia”

— Gálatas 5:19

“No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”

— Efesios 5:11

“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos”

— Colosenses 3:9

“A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman”

— 1 Timoteo 5:20

“Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión”

— Tito 1:10

“La lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno”

— Santiago 3:6

“Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?”

— Santiago 4:12

“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él”

— 1 Juan 3:15

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”

— Apocalipsis 21:8