Bienvenidos queridos hermanos y amigos. En esta ocasión quiero compartir con ustedes 43 Versículos de la Biblia sobre el amor de Eros, un tema especial basado en la Palabra de Dios que puede ayudarte a encontrar inspiración, fortaleza y dirección espiritual para tu vida diaria.
Aquí encontrarás versículos bíblicos cuidadosamente seleccionados y relacionados con este tema, acompañados de un diseño visual agradable para que puedas leerlos con tranquilidad, reflexionar sobre ellos y compartirlos fácilmente con las personas que amas.
La Biblia siempre tiene un mensaje perfecto para cada situación de nuestra vida. Sin importar el momento que estés viviendo, deseo que estas palabras llenen tu corazón de paz, esperanza y confianza en Dios.
Ahora te invito a descubrir estos hermosos versículos bíblicos y permitir que Dios hable a tu corazón a través de Su Palabra. ¡Que el Señor bendiga abundantemente tu vida y tu familia!
“Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían”
— Cantares 8:7
“Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud”
— Proverbios 5:18
“L que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová”
— Proverbios 18:22
“Mi amado es mío, y yo suya; Él apacienta entre lirios”
— Cantares 2:16
“Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has apresado mi corazón con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello”
— Cantares 4:9
“¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino”
— Cantares 1:2
“¡Qué hermosa eres, y cuán suave, Oh amor deleitoso”
— Cantares 7:6
“Apenas hube pasado de ellos un poco, Hallé luego al que ama mi alma; Lo así, y no lo dejé, Hasta que lo metí en casa de mi madre, Y en la cámara de la que me dio a luz”
— Cantares 3:4
“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama”
— Cantares 8:6
“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas”
— Proverbios 31:10
“O os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera”
— Cantares 2:7
“O soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento”
— Cantares 7:10
“Su paladar, dulcísimo, y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalén”
— Cantares 5:16
“Os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera”
— Cantares 8:4
“Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; Nos gozaremos y alegraremos en ti; Nos acordaremos de tus amores más que del vino; Con razón te aman”
— Cantares 1:4
“Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían”
— Cantares 8:7
“Como en el agua el rostro corresponde al rostro, Así el corazón del hombre al del hombre”
— Proverbios 27:19
“Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo Sobre los montes de Beter”
— Cantares 2:17
“Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace”
— Cantares 8:3
“¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas”
— Cantares 4:10
“O soy de mi amado, y mi amado es mío; Él apacienta entre los lirios”
— Cantares 6:3
“Mi viña, que es mía, está delante de mí; Las mil serán tuyas, oh Salomón, Y doscientas para los que guardan su fruto”
— Cantares 8:12
“Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; Lo busqué, y no lo hallé”
— Cantares 3:1
“Tu paladar como el buen vino, Que se entra a mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos”
— Cantares 7:9
“A más del olor de tus suaves ungüentos, Tu nombre es como ungüento derramado; Por eso las doncellas te aman”
— Cantares 1:3
“Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven”
— Cantares 2:10
“Levántate, Aquilón, y ven, Austro; Soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto, Y coma de su dulce fruta”
— Cantares 4:16
“Ven, oh amado mío, salgamos al campo, Moremos en las aldeas”
— Cantares 7:11
“Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa; De desear, como Jerusalén; Imponente como ejércitos en orden”
— Cantares 6:4
“O soy muro, y mis pechos como torres, Desde que fui en sus ojos como la que halla paz”
— Cantares 8:10
“Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto”
— Cantares 2:14
“A yegua de los carros de Faraón Te he comparado, amiga mía”
— Cantares 1:9
“Toda tú eres hermosa, amiga mía, Y en ti no hay mancha”
— Cantares 4:7
“La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven”
— Cantares 2:13
“Tenemos una pequeña hermana, Que no tiene pechos; ¿Qué haremos a nuestra hermana Cuando de ella se hablare?”
— Cantares 8:8
“O os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera”
— Cantares 3:5
“He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí eres bella; tus ojos son como palomas”
— Cantares 1:15
“He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; Tus cabellos como manada de cabras Que se recuestan en las laderas de Galaad”
— Cantares 4:1
“O dije: Subiré a la palmera, Asiré sus ramas. Deja que tus pechos sean como racimos de vid, Y el olor de tu boca como de manzanas”
— Cantares 7:8
“¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados”
— Cantares 2:8
“¿Quién es esta que sube del desierto, Recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté; Allí tuvo tu madre dolores, Allí tuvo dolores la que te dio a luz”
— Cantares 8:5
“Mientras el rey estaba en su reclinatorio, Mi nardo dio su olor”
— Cantares 1:12
“O vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía; He recogido mi mirra y mis aromas; He comido mi panal y mi miel, Mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados”
— Cantares 5:1