43 Versículos de la Biblia sobre la enfermedad

Versículos de la Biblia sobre la enfermedad

Bienvenidos queridos hermanos y amigos. En esta ocasión quiero compartir con ustedes 43 Versículos de la Biblia sobre la enfermedad, un tema especial basado en la Palabra de Dios que puede ayudarte a encontrar inspiración, fortaleza y dirección espiritual para tu vida diaria.

Aquí encontrarás versículos bíblicos cuidadosamente seleccionados y relacionados con este tema, acompañados de un diseño visual agradable para que puedas leerlos con tranquilidad, reflexionar sobre ellos y compartirlos fácilmente con las personas que amas.

La Biblia siempre tiene un mensaje perfecto para cada situación de nuestra vida. Sin importar el momento que estés viviendo, deseo que estas palabras llenen tu corazón de paz, esperanza y confianza en Dios.

Ahora te invito a descubrir estos hermosos versículos bíblicos y permitir que Dios hable a tu corazón a través de Su Palabra. ¡Que el Señor bendiga abundantemente tu vida y tu familia!

“Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad”

— Salmos 41:3

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”

— Isaías 41:10

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor”

— Santiago 5:14

“Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas”

— Salmos 147:3

“Me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”

— 2 Corintios 12:9

“Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda”

— Jeremías 30:17

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”

— Mateo 11:28

“Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias”

— Salmos 103:3

“Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”

— 1 Pedro 2:24

“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu”

— Salmos 34:18

“Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”

— Mateo 8:17

“Dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”

— Éxodo 15:26

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”

— Juan 14:27

“Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste”

— Salmos 30:2

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”

— 1 Corintios 10:13

“Nvió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina”

— Salmos 107:20

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”

— Isaías 53:5

“Njugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”

— Apocalipsis 21:4

“Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”

— Salmos 73:26

“Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva”

— Lucas 8:50

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”

— 2 Timoteo 1:7

“Porque mis lomos están llenos de ardor, Y nada hay sano en mi carne”

— Salmos 38:7

“Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen”

— Salmos 6:2

“Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades”

— Lucas 5:15

“Chando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”

— 1 Pedro 5:7

“Lla es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado”

— Salmos 119:50

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”

— Mateo 9:35

“Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas”

— Salmos 147:3

“Él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”

— Marcos 5:34

“Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?”

— Juan 5:6

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”

— Hebreos 13:8

“Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido”

— Salmos 119:92

“Oh Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán, y en todas ellas está la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y harás que viva”

— Isaías 38:16

“Lla es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado”

— Salmos 119:50

“No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada”

— Salmos 91:10

“Stas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”

— Juan 16:33

“Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme a lo que has dicho a tu siervo”

— Salmos 119:76

“Pero clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones”

— Salmos 107:19

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación”

— 2 Corintios 1:3

“Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias”

— Salmos 34:17

“Se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó”

— Mateo 4:24

“Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar”

— Salmos 119:49

“Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”

— Hechos 10:38