51 Versículos de la Biblia sobre la intimidad

Versículos de la Biblia sobre la intimidad

Bienvenidos queridos hermanos y amigos. En esta ocasión quiero compartir con ustedes 51 Versículos de la Biblia sobre la intimidad, un tema especial basado en la Palabra de Dios que puede ayudarte a encontrar inspiración, fortaleza y dirección espiritual para tu vida diaria.

Aquí encontrarás versículos bíblicos cuidadosamente seleccionados y relacionados con este tema, acompañados de un diseño visual agradable para que puedas leerlos con tranquilidad, reflexionar sobre ellos y compartirlos fácilmente con las personas que amas.

La Biblia siempre tiene un mensaje perfecto para cada situación de nuestra vida. Sin importar el momento que estés viviendo, deseo que estas palabras llenen tu corazón de paz, esperanza y confianza en Dios.

Ahora te invito a descubrir estos hermosos versículos bíblicos y permitir que Dios hable a tu corazón a través de Su Palabra. ¡Que el Señor bendiga abundantemente tu vida y tu familia!

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”

— Génesis 2:24

“Mi amado es mío, y yo suya; Él apacienta entre lirios”

— Cantares 2:16

“Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has apresado mi corazón con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello”

— Cantares 4:9

“O soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento”

— Cantares 7:10

“Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud”

— Proverbios 5:18

“Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre”

— Proverbios 5:19

“L que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová”

— Proverbios 18:22

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas”

— Proverbios 31:10

“Si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”

— Eclesiastés 4:12

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”

— Hebreos 13:4

“L marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido”

— 1 Corintios 7:3

“La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer”

— 1 Corintios 7:4

“No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia”

— 1 Corintios 7:5

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”

— Efesios 5:25

“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”

— Efesios 5:33

“Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas”

— Colosenses 3:19

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”

— 1 Pedro 3:7

“¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne”

— 1 Corintios 6:16

“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama”

— Cantares 8:6

“Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían”

— Cantares 8:7

“Los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”

— Génesis 1:28

“Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”

— Mateo 19:6

“Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”

— Marcos 10:9

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”

— Hebreos 13:4

“Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido”

— 1 Corintios 7:2

“Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo”

— 1 Corintios 7:8

“Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando”

— 1 Corintios 7:9

“Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido”

— 1 Corintios 7:10

“Si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer”

— 1 Corintios 7:11

“A los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone”

— 1 Corintios 7:12

“Si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone”

— 1 Corintios 7:13

“Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos”

— 1 Corintios 7:14

“Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios”

— 1 Corintios 7:15

“¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino”

— Cantares 1:2

“Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; Nos gozaremos y alegraremos en ti; Nos acordaremos de tus amores más que del vino; Con razón te aman”

— Cantares 1:4

“O os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera”

— Cantares 2:7

“Apenas hube pasado de ellos un poco, Hallé luego al que ama mi alma; Lo así, y no lo dejé, Hasta que lo metí en casa de mi madre, Y en la cámara de la que me dio a luz”

— Cantares 3:4

“¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas”

— Cantares 4:10

“O soy de mi amado, y mi amado es mío; Él apacienta entre los lirios”

— Cantares 6:3

“Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace”

— Cantares 8:3

“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama”

— Cantares 8:6

“Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón”

— Proverbios 3:3

“Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos”

— Proverbios 3:8

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”

— Proverbios 4:23

“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre”

— Salmos 127:3

“Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa”

— Salmos 128:3

“He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí eres bella; tus ojos son como palomas”

— Cantares 1:15

“O os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera”

— Cantares 2:7

“Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían”

— Cantares 8:7

“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama”

— Efesios 5:28

“N el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”

— 1 Juan 4:18