52 Versículos de la Biblia sobre albergar ira

Versículos de la Biblia sobre albergar ira

Bienvenidos queridos hermanos y amigos. En esta ocasión quiero compartir con ustedes 52 Versículos de la Biblia sobre albergar ira, un tema especial basado en la Palabra de Dios que puede ayudarte a encontrar inspiración, fortaleza y dirección espiritual para tu vida diaria.

Aquí encontrarás versículos bíblicos cuidadosamente seleccionados y relacionados con este tema, acompañados de un diseño visual agradable para que puedas leerlos con tranquilidad, reflexionar sobre ellos y compartirlos fácilmente con las personas que amas.

La Biblia siempre tiene un mensaje perfecto para cada situación de nuestra vida. Sin importar el momento que estés viviendo, deseo que estas palabras llenen tu corazón de paz, esperanza y confianza en Dios.

Ahora te invito a descubrir estos hermosos versículos bíblicos y permitir que Dios hable a tu corazón a través de Su Palabra. ¡Que el Señor bendiga abundantemente tu vida y tu familia!

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”

— Efesios 4:26

“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”

— Santiago 1:19

“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”

— Colosenses 3:8

“La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor”

— Proverbios 15:1

“Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”

— Mateo 5:22

“L que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad”

— Proverbios 14:29

“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?”

— Santiago 4:1

“Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo”

— Salmos 37:8

“L necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega”

— Proverbios 29:11

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”

— Efesios 4:31

“Ntonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”

— Mateo 18:21

“Cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas”

— Marcos 11:25

“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”

— Romanos 12:19

“La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa”

— Proverbios 19:11

“No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor”

— 1 Corintios 13:5

“Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad”

— Salmos 86:15

“Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa”

— Santiago 3:16

“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él”

— 1 Juan 3:15

“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad”

— Proverbios 16:32

“No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios”

— Eclesiastés 7:9

“Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”

— Tito 3:2

“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones”

— 1 Pedro 2:1

“No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición”

— 1 Pedro 3:9

“No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos”

— Proverbios 22:24

“Como ciudad derribada y sin muro Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda”

— Proverbios 25:28

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial”

— Mateo 6:14

“Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian”

— Lucas 6:28

“Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia”

— Salmos 103:8

“Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia”

— Salmos 145:8

“Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies”

— Nahúm 1:3

“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros”

— 2 Corintios 13:11

“Emos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia”

— Romanos 13:13

“Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre”

— 1 Timoteo 6:11

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”

— 2 Timoteo 2:22

“Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas”

— Tito 1:7

“Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos”

— 1 Tesalonicenses 5:15

“Chando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”

— 1 Pedro 5:7

“No digas: Yo me vengaré; Espera a Jehová, y él te salvará”

— Proverbios 20:22

“No digas: Como me hizo, así le haré; Daré el pago al hombre según su obra”

— Proverbios 24:29

“Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?”

— 1 Corintios 6:7

“Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes”

— 2 Corintios 12:20

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”

— Hebreos 12:15

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”

— Santiago 4:7

“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”

— 1 Juan 4:20

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”

— Mateo 5:44

“Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”

— Lucas 23:34

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan”

— Salmos 86:5

“Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano”

— Zacarías 7:9

“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia”

— Miqueas 7:18

“Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia”

— Salmos 103:8

“Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo”

— Jeremías 3:12

“Oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal”

— Jonás 4:2